Las prostitutas de Ámsterdam protestan contra una ley que las pone en peligro

Las prostitutas de Ámsterdam protestan contra una ley que las pone en peligro

Una reforma del código penal holandés a tener en cuenta

La reciente reforma del Código Penal holandés, que debe pasar por el Senado, incluye penas que suman hasta 4 años de prisión por proxenetismo. Asimismo, incluye en esta categoría a chóferes de coches y guardias de seguridad que colaboren con las prostitutas que no estén registradas. Además, el contable de una trabajadora sexual o su compañero de piso, también podrá ser multado y/o procesado.

En el año 2000, Holanda levantó la prohibición de los burdeles y tolera el trabajo sexual. Sin embargo, permite a las ayuntamientos la posibilidad de exigir un permiso para poder trabajar en ello. En algunos sitios, el registro tiene un coste de hasta 1.500 euros y pagarlo no significa obtenerlo, ya que puede ser rechazado por el hecho de haber recibido una multa o porque esa ciudad no quiere a una trabajadora sexual allí. Por ello, la mayoría de prostitutas no están registradas.

Un plan del Ayuntamiento, basado en reglas estrictas en contra de burdeles, ha provocado el cierre de casi un tercio de ellos en los últimos diez años en Ámsterdam. En el Barrio Rojo, las prostitutas se cuidan entre ellas, por lo que resulta mucho más seguro trabajar allí que en cualquier otro sitio.

Nueva Zelanda como ejemplo

Por otra parte, el sindicato defiende que hay que seguir el modelo de Nueva Zelanda. En este país, desde 2003 se despenalizó la prostitución, estableciendo medidas destinadas a la protección sin obligar a las profesionales del sexo a registrarse como tal. Los delitos contra ellas disminuyeron en un 70% y es el único sitio donde se observa la prostitución como un trabajo.

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