¿Qué pasa si tenemos un accidente de camino a la oficina?

¿Qué pasa si tenemos un accidente de camino a la oficina?

Ir a la oficina es una de las prácticas habituales que realizamos en nuestro día día. Bien sea andando, en transporte público o a través de nuestro automóvil, lo cierto es que cada día nos podemos exponer a ciertos peligros al dirigirnos hacia nuestro puesto de trabajo.

 

El trayecto hacia o desde el trabajo se considerará dentro de la jornada laboral

 

Los accidentes que se producen de camino de casa al trabajo o viceversa no tienen una regulación específica, pero si existe jurisprudencia al respecto, según la cual se amplía el concepto de accidente laboral a los percances producidos con ocasión o a consecuencia del trabajo.

 

En este caso lo que incluye este tipo de desplazamientos es importante tenerlo en cuenta, puesto que conlleva a compensaciones económicas más elevadas que si se tratase de un accidente que no sea laboral.

 

Para que un accidente laboral se considera de esta manera, la lesión se deberá producir en el trabajo, dentro del tiempo y lugar del mismo. A pesar de ello, en el accidente, el trayecto que se utiliza para que el trabajador vaya a su puesto laboral, se considerará también dentro de la jornada laboral.

 

Además de todo ello se deberán tener en cuenta distintos factores. El primero de ellos es el geográfico. El trayecto deberá ser el habitual entre el domicilio y el lugar de trabajo o viceversa, entendiendo el domicilio no únicamente legal, sino también el de la segunda residencia.

 

Para considerarse accidente In itinere, se deberá producir una vez se haya iniciado el desplazamiento, con un trayecto que no comienza en el portal del inmueble, sino en la puerta de la vivienda.

 

Otro factor es el intencional. La finalidad de desplazamiento deberá ser la de acudir o volver del trabajo, sin que haya interrupciones por motivos ajenos a ellos, ya que se produciría una ruptura de la unión entre la ida y la vuelta del trabajo.

 

También debemos tener en cuenta el factor cronológico. El accidente se deberá producirse dentro del tiempo que se dedica al desplazamiento de forma habitual en condiciones normales. Las paradas no rompen el nexo causal siempre y cuando sean breves y no supongan exponerse innecesariamente a una situación arriesgada.

 

Por último, encontramos el factor del medio. Es decir el medio de transporte utilizado por el trabajador deberá ser el adecuado y el habitual. Si el accidente se produce como consecuencia de una imprudencia del trabajador, dejará de tener una consideración de accidente laboral in itinere.

 

¿Qué debemos hacer cuando sufrimos un accidente in itinere?

 

En caso de que se produzca ese tipo de accidentes durante el desplazamiento al lugar del trabajo o viceversa, conviene seguir ciertas pautas para que se pueda realizar la baja o la compensación económica que nos corresponda.

 

Lo primero será poner en conocimiento a la empresa de lo que ha ocurrido y la manera en que ha sucedido. En caso de que dispongamos de un seguro de accidentes, deberemos informarles también para que nos indique cuáles son los pasos a seguir. Acudiremos al médico que nos facilite la empresa.

 

En caso de que el accidente resista gravedad, se acudirá al médico más próximo y se les solicitarán los partes médicos y tratamiento a seguir que fuesen necesarios. Dichos partes y documentos, se deberán entregar al médico de la empresa, que procederá a la valoración para tramitar la baja o lo que considere oportuno. El trabajador, en todo momento es el que deberá demostrar que ha ocurrido lo que se denuncia y que existe un nexo causal entre la lesión y el trabajo. Cumpliendo con estas indicaciones, el trabajador no debería tener ningún problema de que no se considerase este tipo de accidentes como uno que sea laboral.

La ley obligará a informar acerca del sueldo antes de una entrevista de trabajo